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Navegante
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lizar un servicio oficial de la marca, es viable que muy pronto el
motor le deje nuevamente tirado en el momento más inoportuno,
o incluso que una reparación mal efectuada de lugar a un desper-
fecto mucho mayor.
No hacer caso de los ruidos del motor
Es importante saber interpretar lo que nos dice el motor a través
de una amplia gama de sonidos diferentes, que pueden surgir
paralelamente al ruido de fondo de su funcionamiento. El más
característico es cuando el escape adquiere una especie de ron-
quera emitiendo un sonido más grave. Suele ser un aviso de que
algo anda mal en el sistema de refrigeración. Para salir de du-
das solamente hay que echar un vistazo al chorrito de agua que
regularmente sale de la parte trasera del motor. Si el caudal ha
disminuido o no aparece, hay que detener el motor de inmediato.
Un ruido parecido a un traqueteo de fondo que se incrementa al
aumentar el régimen del motor, nos avisa de problemas en las
válvulas. En cambio, si el ruido recuerda una especie de tos, es
señal de que algo anda mal en el sistema de combustión. Lo
importante es saber prestarle al motor la atención que mere-
ce y, si es posible, evitar las averías antes de que se produz-
can. Pero a pesar de todo algunos usuarios prefieren ignorar
deliberadamente cualquier ruido extraño mientras el motor
funcione, pensando erróneamente que de este modo evitan
meterse en complicaciones.
Cambio brusco de reversa a avante
Algunos utilizan la palanca del cambio de marcha sin ponerse a
pensar que detrás de ésta existe un complicado sistema de engra-
najes que permiten el paso del punto muerto a la marcha avante
o atrás. Normalmente su diseño ya ha sido específicamente estu-
diado para soportar una cierta dosis de malos tratos. Eventual-
mente todos hemos tenido que maniobrar con premura ante una
repentina marejada, o tratando de amarrar la embarcación con
corriente y viento cruzado. Pero cuando se convierte en una cos-
tumbre, el accionar bruscamente de la palanca de cambios es una
forma segura de convertirnos en clientes forzosos del mecánico.
Llegar con la lancha hasta la playa
Más de una vez hemos visto la escena en la que una lancha a
toda máquina atraviesa temerariamente la zona de bañistas y
salta espectacularmente sobre la arena, simplemente para hacer-
se notar. Esta forma de proceder, además de ser una falta grave
y una imprudencia, es una forma estupenda de destrozar la pata
y la hélice del motor fuera de borda, que reciben un colosal im-
pacto unido a la inevitable ingestión de arena. Otros casos no tan
exagerados, pero igualmente dañinos para el motor, se producen
cuando se navega sin tomar las debidas precauciones sobre fon-
dos de los cuales se desconoce la profundidad, ya que en cual-
quier momento las palas de la hélice pueden resultar seriamente
dañadas al golpearse contra alguna roca del fondo.
Importancia del Manual
Cuando adquirimos un motor fuera de borda, con él nos entre-
gan un manual del propietario. Este manual es muy interesan-
te, algunos de los numerosos consejos útiles que encontramos en
sus páginas son: la obligada revisión anual por parte de un taller
autorizado, o la forma de instalar el motor o de transportarlo en
nuestro coche, etc. Las soluciones a muchos de los pequeños pro-
blemas que eventualmente pueden surgir, y cuya reparación está
al alcance del usuario medio, vienen perfectamente explicadas con
ilustraciones. Pero quién se acuerda de llevarlo cuando nos vamos
de vacaciones o salimos a navegar.
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